Este raro comunicado del Palacio de Buckingham comunicó que la Reina no acudirá al Guildhall de Windsor para asistir al enlace civil del heredero de la Corona con Camilla Parker Bowles, cuya condición de divorciada impide la celebración de una boda religiosa. Isabel II sà que estará presente, en cambio, en el ceremonia religiosa posterior en la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor, en la que el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, bendecirá la unión civil. El comunicado precisó que la Reina se sentirá «feliz» de presidir la recepción que se ofrecerá a los invitados en el Castillo. Al enlace civil sà tienen previsto acudir los PrÃncipes Guillermo y Enrique, hijos del PrÃncipe de Gales.
Aunque algún portavoz de Buckingham Palace justificó la decisión por el deseo de la Reina de contribuir al «bajo nivel» protocolario que los futuros esposos han querido dar a su boda, la noticia salta tras unos dÃas en los que han trascendido serias tensiones entre Isabel II y su hijo sobre la preparación de la ceremonia.
Debido a la precipitación con que el PrÃncipe Carlos afrontó su casamiento, sus asesores no se percataron de que la celebración de una boda civil en el Castillo de Windsor, lugar anunciado en un principio, obligaba a abrir el recinto durante tres años a todos aquellos ciudadanos que solicitaran el lugar para contraer matrimonio.
Ello obligó a otro repentino comunicado para anunciar un cambio de escenario. En lugar del Castillo de Windsor, la ceremonia se celebrarÃa el Guildhall de esa población, que hace las veces de Ayuntamiento y registro. La Reina ha criticado que la boda se celebre en un Ayuntamiento, en un entorno tan poco real, que rompe la magia que debe rodear a la MonarquÃa.
Como la ceremonia tiene lugar en el ayuntamiento, "se tiene que permitir (la entrada) a cualquiera", cita el diario "The Guardian" a Stepen Cretney, quien ya advirtió previamente que la pareja no se podÃa casar en el castillo, tal como habÃan planeado en un principio. Ello hizo que modificasen el lugar del enlace, trasladándolo al ayuntamiento de la pequeña ciudad.
Según informaciones del tabloide "The Sun", el primer ministro británico Tony Blair está pensando en poner a disposición del prÃncipe Carlos y Camilla a su anterior relaciones públicas y uno de sus principales consejeros, Alistair Campbell, quien en la actualidad prepara la campaña electoral del "premier".
La labor de Campbell serÃa evitar nuevos contratiempos al heredero. Desde el anuncio de la boda, hace ya más de una semana, los preparativos han sido modificados varias veces.
Además, los abogados del estado dudan de la legalidad de una boda no religiosa para los miembros de la casa real.
El prÃncipe Carlos se casó en julio de 1981 con Diana de Gales, pero el matrimonio terminó en 1992, después de que la princesa dijera públicamente que su marido era amante de Parker-Bowles. El matrimonio tuvo dos hijos, los prÃncipes Guillermo y Enrique.
Camilla Parker-Bowles se convertirá en Su Alteza Real la Duquesa de Cornwall y cuando el prÃncipe Carlos sea Rey, no será reina sino princesa consorte.
La memoria de la princesa Diana de Gales está todavÃa presente, ya que era una persona muy apreciada por los ciudadanos, por lo que este anuncio tiene dos lecturas distintas. Para algunos es una historia de amor que ha podido superar todas las dificultades, pero para otros es una traición al pasado, porque la razón por la que el prÃncipe Carlos es el heredero es porque su tÃo tuvo que renunciar al trono para casarse con Wallis Simpson, una mujer estadounidense divorciada, como lo es Camilla.
La situación de Camila, de 58 años, fue vista siempre como un obstáculo para la boda, ya que el prÃncipe Carlos, una vez sea Rey, se convertirá en la cabeza de la Iglesia Anglicana, que hasta ahora no aceptaba las bodas de los divorciados. Pero las cosas cambiaron cuando hace unos meses el ex arzobispo de Canterbury George Carey dijo que "lo natural serÃa que se casaran".


