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Miles de espectadores, que asistieron a la 47 versión del Festival de la Canción de Viña del Mar, “perrearon” con su contagioso regatón y disfrutaron exaltados del divertido show que ofreció el cantante puertorriqueño.
Toda la prensa coincidió en que Daddy Yankee fue el rey de la noche del domingo ya que pudo domar de entrada al "monstruo" – tal como llaman ahí al crítico público chileno- que tiene una activa participación y que, a veces, abuchea a los artistas que no son de su desagrado.
El puertorriqueño apareció sentado en una especie de trono que descendió sobre el escenario, en medio de humo y artificios, y los miles que lo esperaban desde hacía más de cuatro horas se transformaron casi de inmediato en sus súbditos.
Daddy Yankee causó el efecto de una bomba explotando dentro del anfiteatro, con un público que...
...sólo seguía el ritmo caribeño del reggaetón, en medio de miles de jovencitas histéricas.
Sin mucho trabajo y divirtiéndose por sus efectos, Daddy Yankee fue premiado con la Antorcha de Plata y la Antorcha de Oro, que son entregadas por el "monstruo" a sus favoritos.
Pero el público siguió exigiendo y el puertorriqueño recibió también la Gaviota de Plata, reservada para los ganadores de las competencias de canciones internacionales y folclóricas.
La penúltima noche de Viña batió récord de público porque la capacidad de la Quinta Vergara, donde se ubica el anfiteatro donde se desarrolla el festival, tiene capacidad para 15.000 personas, pero el domingo contenía a unas 17.000, según la policía. Casi todos estaban allí por Daddy Yankee.
La policía tuvo un arduo trabajo para contener a los jóvenes espectadores enfervorizados con Daddy Yankee, a milímetros de la histeria. Los voluntarios de la Cruz Roja también laboraron más que otras jornadas, atendiendo decenas de casos de desmayos y a algunos contusos.



