
El cantante puertorriqueño hizo vibrar al público libanés con canciones de su nuevo disco "Life" y sus grandes éxitos antiguos. Al menos, unas 5.000 personas se congregaron en el centro de eventos BIEL, situado en el corazón de Beirut, para escucharlo cantar, bailar, gesticular, hacer acrobacias y mover sus caderas. El contacto del artista fue inmediato con los presentes, de todas las edades, que siguieron el espectáculo, que duró...
...casi dos horas, de pie, subidos en las sillas, bailando, moviendo los brazos y entonando sus canciones.
El cantante, vestido de gris, de negro, con chaleco o chaqueta, no escatimó esfuerzos para conquistar a su público con su recital.
Su espectáculo, con juegos de luces, podía ser seguido a través de dos pantallas laterales en las que se mostraban además mujeres japonesas, capoeira brasileña y reggaetón caribeño.
En su actuación, aunque con concepto norteamericano, no faltó el sabor y las actitudes latinas, que lo han transformado en un ídolo sexual, como tampoco un baile de flamenco interpretado por una bailarina, vestida toda de blanco, y a la que Martin y sus músicos acompañaron con las palmas de sus manos.
El espectáculo de Ricky Martin inauguró este año el festival de Beitedin, que continuará en esa localidad del este del Líbano con artistas de fama internacional.


