
En menos de un mes, la cantautora colombiana cantará en la final del Mundial de Fútbol ante los 76 mil espectadores que llenarán el Estadio Olímpico de Berlín (y unos 500 millones de televidentes) y hará mover el esqueleto a miles de fanáticos con el tema “Las caderas no mienten”. Shakira reconoció que está muy ansiosa porque la final de un Mundial es un día histórico. “Va a estar muy bien, voy a cantar con (el rapero) Wycleff Jean...
... en una puesta especial. Armamos una versión de la canción representativa de lo africano y lo latino. Va a ser 10 minutos antes del partido, y seguro que en ese momento estaré nerviosa, pero no más que los jugadores”, confesó.
Consultada acerca de las bondades de la fama, que le permiten animar un evento tan importante como el Mundial de Fútbol, un periodista de la Revista Viva le preguntó: ¿No pagarías una fortuna por tener un día de anonimato? Y ella respondió: “La fama tiene cosas buenas porque no hay nada más lindo que el cariño y el reconocimiento de un fan, pero lo malo es que no venga con un switch ON/OFF que te permita perderte entre la gente esos días en que necesitas estar contigo mismo. Me pasó de estar en un hotel y sentir la necesidad de salir a caminar sola y perderme por ahí y dos segundos después ver que es una idea complicada. Ese momento es frustrante, pero no me quejo: el balance sigue siendo positivo”.
Pero no todo en su vida son reconocimientos. Hace menos de un mes, la prensa estadounidense la acusó de haberse negado a recibir a unos fans de ella que participaban del programa American Idol y Shakira se preocupó por desmentir esas versiones: “Todavía siento dolor cuando leo una mentira y no puedo desmentirla. Hay que aceptar la dinámica de los falsos rumores: alguien miente, se lo cuenta a otro, éste se lo dice a uno que lo publica en una página web que nadie conoce, después lo levanta un medio y así arman una confusión terrible. Pero ¿qué puedo hacer para evitarlo? “


