
Siempre polémica, la Reina del Pop inició su gira "Confessions Tour" por Europa. La ciudad elegida fue Gales. En su nuevo tour, la cantante se crucifica en el escenario y usa una corona de espinas. Desató la controversia en el mundo entero. El mensaje social-político se acentuó cuando, al término del tema “Sorry” se vieron imágenes de guerras y calamidades, como así también de líderes mundiales. La Iglesia se sintió ofendida...
Madonna se presentó "crucificada" y con una corona de espinas en la ciudad galesa de Cardiff, donde este domingo comenzó su gira “Confessions Tour” por Europa. La cantante cantó ante unos 59.000 espectadores en el Millennium Stadium
A lo largo del concierto, la vocalista interpretó temas clásicos y los nuevos de su último álbum, Confessions from a dance floor, que hacen un repaso de la música disco pero adaptada a 2006.
El momento clave del show llegó cuando, después de algunos mensajes y testimonios contra la violencia, apareció Madonna sobre una enorme cruz hecha de cientos de espejitos y con una corona de espinas en la cabeza. El mensaje social-político se acentuó cuando, al término de Sorry, se vieron imágenes de guerras y calamidades, como así también de líderes mundiales. Desde el papa Benedicto XVI hasta George W. Bush, pasando por el presidente iraní Ahmadinejad y el premier británico Tony Blair.
La Diosa Pop resaltó cómo entre el público se desplegaron muchas banderas de diversos países y ante esta situación la artista aseguró que se trata de "algo muy bello, porque hay mucha violencia y odio en el mundo".
Madonna, con sus 47 años de edad, mostró una vez más su energía tanto en el baile como en lo musical. El final del show (sin bises) llegó con Hung up, en el que la artista se envuelve en una capa blanca con la inscripción Dancing queen, lo que provocó la fuerte ovación del público.


