
Explosiva, exuberante, chiquita, sexy, latina, fuerte, lista y decidida, Salma Hayek celebró su 40 aniversario el pasado sábado. Esta virgo de Veracruz, México, se encuentra en su mejor momento personal y profesional, comparte cartel con su mejor amiga, Penélope Cruz, en la película “Bandidas” y a su edad sabe lo que quiere, lo persigue y consigue. Ahora en sus nuevos proyectos, Salma se realiza como productora de la serie Bety la fea en Estados Unidos...
Salma Hayek (Coatzacoalcos, Veracruz) es una de las estrellas más admiradas y deseadas de la meca del cine desde hace ya más de 10 años. La actriz es poseedora de un cuerpo de curvas dignas de un rally, es pasional y arrebatadoramente bella. Su fortísima personalidad y afán de triunfo la han convertido en la primera mexicana, tras Dolores del Río, que conquista el mercado estadounidense.
Aunque poca gente lo sabe, Salma creció en una familia acomodada. Su padre, Sami Hayek, era un empresario de la élite en México, poseedor de su propia empresa. Procedía de una familia de comerciantes de ascendencia libanesa.
Su madre, Diana Jiménez, formaba parte de la “High Society” mexicana y era presidenta, en los años en que Salma era niña, del Club de los Rotarios (exclusivo club dedicado a realizar obras sociales). Era una familia muy respetada y admirada en la ciudad.
Con 24 años Salma era dueña de grandes dosis de entusiasmo, esa energía cautiva a Robert Rodríguez que le concede su primera gran oportunidad como compañera de Antonio Banderas en el film “Desesperado”, secuela de “Mariachi”. En 2002 realiza el papel de su vida. Su sueño de interpretar al ídolo de su infancia, la pintora mexicana Frida Kahlo, se materializa.
Su interpretación la hace merecedora de un Globo de Oro y de la nominación a los premios Oscar, como mejor actriz.


