
No sólo la carrera de Michael Jackson parece haber caído en el abismo del olvido y la indiferencia. También sus propiedades, como si fueran espejo de esta realidad, comenzaron a mostrar los signos de la debacle. Ese es el caso del famoso rancho Neverland, que, de ser un vergel, se ha convertido en una finca fantasma. Michael Jackson era amo y señor de su tierra. Neverland había sido creada para atraer a chicos del todo el mundo y ...
...brindarles un parque temático repleto de juegos y animales. Pero ese sueño es sólo un recuerdo y sus restos espantan a sus escasos visitantes.
Según una información difundida por Infobae, las 1.133 hectáreas de tierra dedicadas a la diversión hoy son un desierto. Muchos de los animales del zoológico fueron regalados y, los que aún permanecen, no reciben los cuidados necesarios. Los juegos, el cine y el tranvía dejaron de funcionar hace tiempo.
En 1987 el cantante pagó más de 22 millones de dólares para que su hogar californiano sea un parque para niños. Pero su sueño se vio hecho pedazos cuando fue llevado a juicio en 2005 por el presunto abuso de un menor de edad.
Gavin Arvizo acusó al cantante pop en noviembre de 2003 de haberlo ultrajado. Tras el juicio, 150 policías ingresaron en la propiedad de Michael y confiscaron computadoras, juguetes y fotos de chicos. Desde entonces, el parque fue cerrado al público. Y, lo que antes era pura alegría, es ahora un pálido páramo que ni siquiera el mismísimo Jackson visita.
Desde julio del año pasado el popular cantante reside en Dubai y parece haberse olvidado de su antiguo hogar. Sus familiares y amigos se ocupan de su mantenimiento. Pero el rancho ya suma una deuda de casi 300 millones de dólares. Los animales que alguna vez poblaron el zoológico fueron regalados. De los 69 empleados que trabajaban diariamente en la propiedad hoy sólo quedan 12, según informó el diario “The Sun”. “No creo que Michael se haya dado cuenta de que los animales se fueron. Trataba al staff como ganado”, reconoció un ex empleado del cantante.
Este abandono es un alivio para los vecinos que debían soportar los desmanes del parque. La música de Wagner resonaba a todas horas. “Era espeluznante. La escuchabas una y otra vez”, recordó una vecina. Un grupo inversor desea ahora comprar la propiedad por más de 39 millones de dólares. Pero el abogado de Michael, Brian Oxman, aseguró que Michael no se quiere desprender de ella.


