Instalada en Punta del Este con su pareja, Benjamín Vicuña, y su hija, Blanca, la modelo argentina Carolina "Pampita" Ardohain está dispuesta a recuperar el terreno perdido durante el embarazo y hace todo lo posible por volver a ser la chica de tapa de las revistas. La única contra es que cotiza muy alto ya que exige u$s 7 mil por desfile más gastos. ¿No será mucho? La última palabra la tienen los empresarios y por lo visto su teléfono no suena muy seguido. Adem´´as de...
...“cara” Pampita está pretenciosa. Fueron varios los que la escucharon decir que no iba a darles más notas a los medios que siguieran “dándole prensa a Martín Barrantes”, su ex.
Aparentemente, la modelo no está siendo muy requerida a nivel laboral, como sí lo era en su época de gloria. Es que su elevado cachet hace que los organizadores piensen en otras chicas a la hora de armar los desfiles, como Luli Fernández, que es muy parecida a ella y cobró notoriedad en los últimos tiempos.
Por si fuera poco, en Chile también le dieron la espalda. En el mes pasado se presentó a un casting para conducir el reality show “Fama” y perdió en manos de Cecilia Bolocco.
A esto se suma que su marido no para de trabajar y esto, si bien por un lado la alegra, hace que termine celándolo laboralmente.
Pampita está hospedada en “Siete Mares”, una casa ubicada en el barrio Santa Mónica, muy cerca del complejo de chacras La Boyita.
Su regreso a Chile está pensado para el 20 de enero, unos días después de su cumpleaños número 29. Pampita sabe que la edad pesa en el mundo del modelaje, y mucho. Sería mejor que dejara sus pretensiones de lado y tomara conciencia del momento en que vive. ¿Ya le habrán pasado los cinco minutos de fama?


