
El legendario actor y director Robert Redford ya no cree que los filmes puedan cambiar el mundo, pero aunque su idealismo se ha desvanecido con los años, no ha perdido el entusiasmo por hacer películas. El protagonista de importantes largometrajes de la década de 1970, como "Todos los hombres del Presidente" y "El Candidato", que reflejaron la turbulencia del período Watergate, se declara pesimista sobre la habilidad del cine para cambiar ...
... posiciones.
Pero este hombre, auténtica fuerza motriz del Festival de cine de Sundance, inaugurado el jueves, es categórico en su demanda a favor de películas independientes innovadoras que vayan dirigidas a una audiencia más allá de la corriente dominante.
En una época "tenía la esperanza de que cualquier declaración que estuviera haciendo en una película, ya sea El Candidato o Todos los hombres del Presidente, tendría un efecto en el país o el futuro", aseguró Redford. "Eso ya no lo creo".
"Si ve Todos los hombres del Presidente y lo que se decía sobre las relaciones entre los medios de comunicación y el gobierno y las fuerzas empresariales, y se observa dónde estamos ahora, es peor de lo que era", destacó.
"Obviamente no creo que haya tenido mucho efecto (esta película). No creo que El Candidato tuviera mucho efecto. Estamos eligiendo personas por estética y no substancia", señaló el ganador del Oscar a mejor director por Gente Corriente (Ordinary People) en 1980.
"Por otra parte, eso no me detendrá a mí y a otros de hacer este tipo de películas, porque creo que existe audiencia para ellas y que ese público quiere verlas. El festival es un gran lugar para ello, por ser tan amplio", aseguró.
Redford se siente particularmente feliz por el preponderante lugar que ocupan los documentales en esta edición de Sundance.
Los temas seleccionados para participar en el Festival son un reflejo claro del clima actual, con tramas sobre Irak, el racismo y el Huracán Katrina.
Sundance se inauguró el jueves con el documental "Chicago 10", del director Brett Morgan, sobre la violencia que rodeó la
Convención Demócrata de 1968.
"Estamos marcando el paso sobre la importancia de los documentales", sostuvo Redford. "Los documentales han significado mucho para mí", añadió.
Cuando se lanzó el Festival de Sundance en 1981, en el cine dominante "no se permitían los documentales", afirmó el actor y director, agregando que a medida que el certamen iba creciendo se garantizó que esta rama cinematográfica tuviera su lugar.
La tendencia y los temas tratados en algunos de los filmes presentados este año han sugerido que Sundance es demasiado político.
"Simplemente estamos apoyando nuevas voces. Si esas voces son políticas, que así sea", se defendió Redford.
"Mis puntos de vista políticos son míos. No están escondidos y muchos de ellos están en mi trabajo. No los fuerzo en el Festival. No uso el Festival para mostrar mi propio punto de vista político", concluyó.


