
El cuerpo de la admiradora de Marilyn Monroe, cuya muerte el 8 de febrero en Florida a la edad de 39 años generó gran revuelo periodístico, fue llevado en un coche fúnebre seguido por la policía, vehículos llenos de paparazzis y helicópteros, desde una morgue al aeropuerto de Miami al amanecer. Horas más tarde, el ataúd llegaba a la iglesia Mount Horeben de Nassau, donde 300 personas...
...asistieron a la ceremonia fúnebre.
Los responsables del furor que rodeó la muerte de la ex bailarina y viuda de un multimillonario llegaron al templo en limusinas blancas, custodiados por policías en motocicletas.
El ex novio de Smith, Larry Birkhead, quien disputa la paternidad de la bebé y heredera de Smith, Dannielynn, saludó brevemente a una multitud de espectadores.
Los curiosos, entre los que se incluían residentes y turistas en bermudas y sandalias, fueron contenidos tras rejas de seguridad. Sólo unos pocos reporteros seleccionados pudieron ingresar a la iglesia.
"Ella tuvo una vida fascinante, eso es seguro", dijo Heather McCarthy, de vacaciones con su familia proveniente de Boston, quien señaló que fue a la iglesia porque está segura de que sus amigos y familiares le preguntarán sobre el funeral.
A los asistentes a la ceremonia se les entregaron rosas rojas y rosadas en recuerdo de Smith y su hijo Daniel, quien murió en Bahamas en septiembre, a la edad de 20 años, así como tarjetas con forma de corazón para escribir mensajes y colocarlos en su tumba, de acuerdo a reportes de televisión.
Luego de la ceremonia, Smith sería enterrada en el cementerio Lakeview de Nassau, junto a la tumba sin inscripción donde Daniel está sepultado.
Howard K. Stern, pareja por largo tiempo de Smith, quien figura como padre de Dannielynn en su certificado de nacimiento, ha insistido que la modelo deseaba ser enterrada en Bahamas.
La causa de muerte de Smith aún no ha sido aclarada.
Pero su patrimonio podría valer millones de dólares si consigue la victoria legal en la batalla de una década por la herencia de su fallecido esposo, el magnate petrolero J. Howard Marshall, quien se casó con Smith cuando ella tenía 26 años y el 89.
Todos los que han luchado por la fortuna de Smith han dicho no tener dinero o haber dependido económicamente de ella.
Pese a esto, asistieron al funeral en aviones privados y se transportaron en costosas limusinas. Aunque es difícil llevar una cuenta exacta, aparentemente cada uno tiene media docena de abogados a su servicio.


