
Florencia Torrente comenzó una carrera como modelo que crece día a día. Su nombre recién está sonando para muchos pero el de su madre ya es importante dentro del mundo del espectáculo: Araceli González. La chica tiene 18 años, es dueña de unos 83-64-92, y al igual que su mamá, es hermosa. Mientras estaba terminando la secundaria había decidido lanzarse como modelo, pero ....
...no quiere subirse a la pasarela.
Flopy está de novia con el actor Nicolás Cabré, de quien dice estar muy enamorada y tiene planes de familia: "Me gustaría ser madre joven". Ya se comprometieron después de dos años de noviazgo.
Sencilla, agradable, frontal y simpática. Florencia no sólo sorprende por su belleza sino también por su sólida madurez a tan corta edad. Su bajo perfil y su poca exposición en los medios -algo que comparte con su actual pareja- la convierten en un enigma.
Sin embargo, unos pocos minutos de charla bastan para descubrir que Tota, tal como la bautizó Adrián Suar y como la llaman sus amigos, es una chica como cualquier otra, con las mismas dudas y certezas que la mayoría de los adolescentes. Claro que, muy a su pesar, porque según dice odia figurar, su condición de “hija de” y “novia de”, la convierten en el centro de todas las miradas en cada lugar en el que está. Y, más allá de que en decenas de oportunidades negó, “por vergüenza”, que su madre fuera Araceli, sus gestos la delatan.
Es tranquila y casera, Flor -nunca Floppy porque “odio ese apodo”, confesó- es, en palabras de su madre, “un gran personaje con muchísima personalidad, y por suerte sabe manejarla bien”. Condición que, para quien supo ser la cara más buscada para las campañas publicitarias, “es importante para el medio en el que se empieza a mover”.
”Simpre fui distinta a las chicas de mi edad. Por ejemplo, en noviembre terminé quinto año y no me fui de viaje de egresados. Los chicos se iban a Bariloche, y como a mí no me gusta eso de salir a bailar, ni salir a tomar, preferí no viajar”, dijo Flor.


