
La isla de San Bartolomé se ha transformado para la actriz Nicole Kidman y su marido, el músico Keith Urban, el lugar ideal donde disfrutar de una segunda luna de miel. Atrás ha quedado la sombra del ingreso voluntario del músico en una clínica de rehabilitación para curarse de una antigua adicción al alcohol, sólo tres meses después de su boda en Sydney. Afortunadamente, lejos de alejarse, la ...
...pareja ha fortalecido su unión y su amor ha salido reforzado.
Nicole animó a su marido a recuperarse y le apoyó en todo momento. Ahora, Keith, que recibió el alta médica de la clínica Betty Ford el pasado 19 de enero, sólo tiene palabras de agradecimiento para la estrella de Hollywood, que a su lado es, sencillamente, una mujer enamorada.
"Dicen que la pena une los corazones más de lo que nunca puede hacerlo la alegría", comentó recientemente el cantante en una televisión una vez finalizado su período de rehabilitación. "Nicole y yo hemos pasado por mucho y ella ha sido extraordinaria. Su fortaleza me impide flaquear".
Superado el bache que empañó su felicidad, Nicole y Keith, que apenas han tenido tiempo de disfrutar de su matrimonio —el cantante incluso pasó la Navidad ingresado—, celebran su "victoria" con unas merecidas vacaciones en las indias orientales francesas a bordo de un lujoso yate en el que recorrieron la zona.
El hecho de que la actriz embarcara primero en velero junto a un grupo de amigas sin su marido, que atendía en EEUU un concierto en Nashville, despertó algunos comentarios sobre una crisis, hoy evidentemente inexistente. Keith se reunió con su mujer en cuanto cumplió con su agenda (ha retomado la promoción de su cuarto disco de estudio, «Love, Pain&the Whole Crazy Thing», por cuyas ventas acaba de recibir siete discos de platino en Canadá) y no se ha separado de ella ni un segundo durante sus particulares "vacaciones en el mar".


