
Diego Torres, Paulina Rubio, Charly García, Cristian Castro y Gustavo Santaolla fueron algunos de los músicos que le confiaron sus trabajos discográficos. Cachorro López vivió la vida loca de los años 80 junto a Los Abuelos de la Nada, aquel combo fiestero comandado por Miguel Abuelo y en el que también militaban Andrés Calamaro, Daniel Melingo, Gustavo Bazterrica y Polo ...
...Corbella.
"Fue Cachorro el cerebro de la compaginación de los nuevos Abuelos, el encargado de probar músicos y bucear el ambiente", dijo el cantante en su momento sobre una de las bandas que mejor colorearon la historia del rock hecho en la Argentina.
Veinticinco años más tarde, Cachorro López acaba de terminar la producción de los nuevos discos de Andrés Calamaro y Miranda!, un año después de haberle arrebatado el Grammy latino a productor de 2006 al mismísimo Gustavo Santaolalla (tarea para nada sencilla por estos días) y luego de realizar en los últimos años las producciones internacionales de una lista de artistas que causa tanta impresión como escalofrío: Julieta Venegas, Cristian Castro y Paulina Rubio, entre otros. "La primera vez que entré en un estudio a grabar un álbum fue con Charly García de productor.
Esa fue una buena forma de darme cuenta de cuál era el trabajo de un productor", dice sentado en el jardín de su elegante estudio de grabación, en el barrio de Saavedra. "No creo que ahora se le de más importancia al rol de productor.
De hecho, entre los músicos siempre fue muy respetado, un rol en el que se delegan decisiones muy importantes. Lo que ocurre tal vez es que para el gran público es algo más desconocido y más complicado de entender. La gente no sabe bien de qué se trata producir un disco."
Cachorro López parece que sí sabe de qué se trata ese asunto. "Para mí no es muy diferente de lo que hice siempre. Yo sigo tocando el bajo, compongo, hago arreglos. Acá hago el mismo trabajo que hacía en el estudio cuando tenía un grupo.
Es más: siempre trato de tantear lo más posible antes de grabar cualquier disco y así saber que me estoy metiendo en situaciones armoniosas, donde me pueda sentir bien aportando y colaborando y creando junto a los artistas, ayudándolos a hacer el disco en una atmósfera de diversión. Me gusta estar presente en el momento de la grabación y seguir paso a paso cómo se hace todo el álbum."
-¿Cuándo te definiste como productor?
-Empecé a producir cuando todavía estaba tocando en vivo, y eso me permitió darme cuenta de que me sentía más cómodo cuando estaba trabajando en el estudio que cuando estaba arriba del escenario. Me parece una parte más creativa del proceso. Y además, van cambiando las canciones y los artistas y siempre el aire se refresca, y eso me mantiene siempre en esa ebullición del momento de creación. Lo único que no hago es salir de gira, pero no es que dejé de tocar. Dentro de las actividades musicales, dejé de hacer conciertos, porque llegó un momento de mi vida en el que ya no me divertía tanto.
-¿Y cuando producís a artistas como Cristian Castro o Paulina Rubio, que en un primer momento no parecieran tan afines a tu estilo?
-No, ese tipo de solistas es una circunstancia especial. De hecho, generalmente hay un montón de otra gente que elige y vos sos uno más de un congreso que decide cuál va a ser el repertorio. En el caso de Paulina, además había varios productores, entre los que se repartían los temas, tenía toda una logística. Cuando se trata de esos trabajos, me concentro en los temas que hago y nada más. Creo que de todas formas es interesante trabajar con gente de esa envergadura, tiene como una presión extra que también es divertida.
-¿Después de tantos años de trabajo ya se puede hablar de un sonido "marca registrada"?
-Si escuchás mis discos reconocés algunas cosas, algún tema en su tratamiento te puede parecer a tal otro tema en particular, pero en general, ya la diversidad de artistas y los diversos roles que he cumplido en cada uno de los discos hacen que no exista tal sonido especial. No creo que haya una fórmula que pueda aplicar a todos los discos que grabo.
Calamaro y Miranda!
Cachorro López produjo este año dos de los discos candidatos a llamar la atención, como mínimo, de toda la escena local, aun antes de escucharse siquiera la primera nota: lo nuevo de Calamaro (por editarse probablemente antes de fin de año) y Miranda! (llegará a las bateas en mayo). "Fueron dos discos muy importantes, muy especiales -dice el bajista/productor-. Trabajar con Andrés fue doblemente satisfactorio, ya que era algo que nos debíamos y la pasamos muy bien haciéndolo. El encuentro se dio muy placenteramente y fue extremadamente productivo. Estoy superorgulloso de lo que salió. De todos los temas que trajo Andrés, había seis que eran de un nivel excelente; entonces, nos dimos un tiempo para ver si juntos encontrábamos otros seis temas tan buenos como ésos, y creo que lo logramos. Encima, la pasamos de maravilla, qué más podemos pedir."
-Tanto tiempo después, ¿trabajar compositivamente con Andrés fue como lo recordabas?
-Creo que al margen de que había mucha otra gente involucrada en Los Abuelos, mi relación creativa con Andrés es mucho mejor ahora. En aquella época había otros elementos, por eso esto que digo no es una comparación, pero es así.
-¿Qué son Los Abuelos de la Nada en tu carrera?
-Una banda a la que le tengo un gran cariño. Me siento muy identificado con todo lo que hicimos, las cosas buenas y las que no me gustan tanto. Estoy contento con lo que hicimos, pero al mismo tiempo lo veo como un pasado muy lejano. A mí no me define eso como músico para nada. Siempre estoy muy prendido a lo que hago en cada momento. A veces me hablan de cosas del grupo y yo tengo una especie de recuerdo muy cálido, pero no más que eso.
-¿Y el desafío Miranda!?
-Estuvo buenísimo Yo soy fan de Miranda! Ellos llegaron con las canciones y con unos cuantos beats y programaciones muy buenas que muchas se respetaron y otras se modificaron. Algunos temas los armamos acá y trabajamos un poco la estructura de las canciones, chequeamos bien todas las vueltas de armonías. Después, a eso hubo que incorporarle los instrumentos: el bajo, la guitarra, las voces. Tratamos de expandir el trabajo habitual de ellos de voces, que siempre está bueno, porque los dos cantan muy bien. Pero ellos estaban muy ambiciosos artísticamente y, como son aventureros, tomaron pasos en direcciones nuevas. Acompañarlos en ese viaje ha sido muy divertido.
-Cuando te divertís tanto con una banda ¿no te dan ganas de armar vos una?
-No, me da pereza. Me divierte mucho lo que estoy haciendo. En el verano me subí a tocar en el concierto que hizo Miranda! al aire libre y me encantó. Cada tanto un amigo me invita a tocar un tema y eso me alcanza para divertirme. Yo toco en el estudio y listo.
-¿Qué es lo que no te gusta de tocar en vivo?
-Un día me di cuenta de que las giras consumían mucho tiempo y que muy poco de ese tiempo te la pasabas tocando. Lo de los shows es un poco repetitivo. Cuando corté con Los Abuelos, estuve dos o tres años de gira por América latina con Miguel Mateos y en ese tiempo produje unas bandas mexicanas. Después de eso, cuando grabamos el primer disco de Diego Torres, armé el primer grupo que salió de gira y durante un tiempo estuve ligado a eso, que fue lo último que toqué en vivo. Hará unos doce años... y tampoco era para mí el plan tocar en vivo, sino que yo estaba como cuidando un proyecto y si iba a estar como director de una banda prefería estar tocando el bajo que escuchando a otro bajista.
Fuente: LA NACION


