
Dos años después, RBD se volvió a presentar en concierto ante el público de Ciudad de México, en el Palacio de los Deportes.
Mucho ha pasado desde la última vez que se les vio por estas tierras. Antes no cabía alguien más en el recinto, ahora se vieron algunos huecos; antes eran seis jovencitos que se querían comer el mundo, ahora se saben y se asumen como "artistas pop ...
...consagrados"; con todo lo bueno y malo que eso significa.
RBD ofreció un concierto de apenas una hora y 50 minutos efectivos, que se van con una veintena de canciones y un par de medleys, poco tiempo si consideramos la cantidad de discos que han publicado y lo que significa el fenómeno RBD.
Aún así, las y los fans de la banda no pararon de corear y gritar; cada estrofa, lo primero; y en cada movimiento de cadera, lo segundo, desde que aparecieron con "Cariño Mío", uno de los temas de Rebels, el disco del crossover, hasta que llegó "Rebelde", el himno del grupo y con la que dejaron definitivamente el escenario, no sin antes pasar por "Celestial", "Nuestro amor" y "Tras de mí", por citar las más aplaudidas.
No es fácil describir lo que sucede en un lugar donde se presenta RBD, su éxito es innegable pero habría que decir que poco a poco y al ritmo de su consagración se ha convertido en una banda que paga muy barato el "cariño" de los miles que la siguen.
RBD quedó ligeramente a deber, luego de un concierto donde las deficiencias vocales eran cubiertas por los imparables alaridos de los fanáticos y donde fue casi imposible distinguir lo que decían. Mucho éxito, calidad deficiente. Info Blanco, Esmas.com
¿Que opinas sobre esta nota qué critica de manera constructiva a un grupo que es valorado por lo duro de su trabajo y el gran carisma de sus integrantes? Será demasiado cansador el vertiginoso ritmo que llevan estos talentos de RBD...


